El texto resalta la paradoja dentro de los sindicatos, que, aunque se fundan en la lucha contra la injusticia laboral, a menudo perpetúan la opresión de las mujeres dentro de sus propias estructuras. A pesar de los avances logrados por mujeres y hombres en la búsqueda de una sociedad más justa, las mujeres sindicalizadas enfrentan barreras adicionales debido a responsabilidades familiares, estereotipos de género, y la falta de implementación efectiva de leyes que protejan sus derechos. Así, el sindicalismo, que debería ser un refugio contra la injusticia, se convierte en otro frente de lucha para las mujeres, quienes siguen enfrentando formas de opresión dentro de estas organizaciones.
